Finalmente, León fue a conocer el Maracanã. Fueron cuatro días de expectativa y muchos preparativos: yoga, meditación, lejía y mucho, pero que mucho jabón para hacer brillar calcetines, 'meiões' y uniforme. El paseo fue con su equipo del corazón, el 'fluminense', herencia y regalo del abuelo Luiz. La vuelta fue tranquila y feliz. Se vino cargando banderín para si y bandana para Toto. La próxima vez, iremos todos para celebrar los deportes... y quien sabe, un día veremos a uno de ellos (o a los dos) en campo.