Este, creo, es mi último año asistiendo a esos bailes tan entrañables... San Pedro, San Juan y toda la pandilla divina que me perdone... pero ya está bien... Sin embargo, no será sin cierta nostalgia, ya que ver a las pulgas bailando y divirtiéndose es siempre un gran placer.
(...de espalda y de rodillay con chaleco beige está la menor de las pulgas con su dama...)
