
De una manera u otra, los mejores amigos siempre están presentes... a veces, algunos desaparecen entre los laberintos y circunstancias de la vida. Y siempre les echamos de menos, siempre nos preguntamos por dónde andarán.
Hasta hace poquito, nuestra amiga, Marilín se incluía en este segundo grupo. Aunque permaneciera presente en nuestras conversaciones y recuerdos, no sabíamos nada de ella. Y saber de ella, era seguramente algo que nos hacía falta a los cuatro.
Finalmente, ella reapareció... y vino por sus propios pies (nos encanta la certeza de que ella también nos echaba de menos!!).
Las palabras no pueden explicar lo que es la presencia, y lo que uno siente en la ausencia... sólo el corazón percibe y siente. !Bienvenida a casa!