

Después del torbellino que significó terminar un año y empezar otro, finalmente tuvimos unos días de descanso... merecido descanso, sobre todo para mí. Balanceándome entre la playa y la piscina, rencontré tantas cosas que se me iban olvidando (pero no la fuerza para sacar fotos...). Volvimos negros, felices, aunque incompletos: siempre nos va a faltar el brillo y el esplendor del mar.